Dolor
Hoy es domingo.
Y mañana será,
cómo no,
domingo.
Sin horas
para llorar
a escondidas,
porque la víspera
del lunes,
la vida se respira
a través
de pupilas ajenas.
La noche
acalla las preguntas.
Es malo
saber que el lamento
puede despertar
a los vecinos.
Un escaparate
es el lugar perfecto
para reconocerse muerto.